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miércoles, 16 de julio de 2008

Mister Peregrino Fernández



El técnico Peregrino Fernández fue creado por el argentino Osvaldo Soriano. Este autor contaba en sus crónicas que el Míster Fernández se hizo famoso como el creador del Fútbol Espectáculo, logrando sus mejores campañas en el Racing de París. Su táctica de juego era muy simple: atacar, atacar y atacar. Si bien ganaba partidos, también conseguía derrotas catastróficas como el 12-8 que le endosaron en la final de 1981, por no resguardar la defensa.


Su leyenda había comenzado en el humilde cuadro del Cipolletti, donde reemplazó a un tal Orlando El Sucio, partidario de jugar con cuatro defensores, otros dos adelante para ablandar a los rivales más un tercero que era el que comenzaba con las caricias –esta función, generalmente, la cumplía el Cuco Pedrazzi quien había sido expulsado en ocho ocasiones durante un campeonato-. Las estadísticas demostraban que el equipo registró siete empates sin goles, ganaron dos partidos por la mínima diferencia y perdieron otros cinco por la misma cuenta. Para cambiar esa faz llegó el Mister Fernández.


Y cuenta Soriano que todos los defensores, menos Pedrazzi, quedaron fuera de la oncena titular. Todos jugaban al ataque, porque el esquema de juego era simple: dos defensas y el resto, adelante. Incluso, había un chileno metido en el equipo –el chileno que nunca falta- de apellido Jara. El Cipolletti hacía hartos goles, pero también le anotaban muchos.Dice Soriano que “lo que no tuvo en cuenta el Míster Peregrino Fernández fue que el miedo puede más (...) Lo suyo era lindo para la tribuna visitante, pero cada vez que nos hacían un gol se nos retorcían las tripas. Recuerdo un partido que estaba cuatro a cuatro: retrocedí para ayudarlo a Pedrazzi a cubrir un contragolpe y me tocó sacar la pelota sobre la línea de gol. Al terminar el primer tiempo, en el vestuario, el Míster se me acercó y empezó a gritarme: “¡Qué hace ahí perdiendo el tiempo!¡Su arco es el otro, carajo!”


de Osvaldo Soriano

martes, 15 de julio de 2008

Arqueros, Ilusionistas y Goleadores


Sinopsis"Le amagué una gambeta y toqué la pelota de zurda, cortita y suave, con el empeine del botín, como para que pasara por ese paréntesis que se le abría abajo de las rodillas. El narigón se ilusionó con el driblin y se tiró de cabeza, aparatoso, seguro de haber salvado el honor y el baile de Barda del Medio. Pero la pelota le pasó entre los tobillos como una gota de agua que se escurre entre los dedos." Osvaldo Soriano

A través de estas páginas de fútbol Soriano reinventa su infancia y adolescencia, retrata a jugadores emblemáticos "Obdulio Varela, Lazzati, los fundadores de San Lorenzo", pone a sus personajes en las encrucijadas de la gloria o el fracaso y narra partidos alucinantes jugados en la Patagonia, o en la Europa de la Segunda Guerra, o en el Congo, con Perón como árbitro. Esta edición reúne todos los textos sobre fútbol que Soriano publicó en sus cuatro volúmenes de recopilación con las Memorias del Míster Peregrino Fernández, los últimos cuentos que escribió para Página/12, e incluye tres relatos hasta ahora inéditos en libro. La épica y el humor, tan fundamentales en su estilo, son dos constantes de estas narraciones en las que, a partir de las fantasías que el fútbol puede poner en juego, Soriano también habla de la supervivencia, de la valoración de los otros y de las capacidades, ambiciones, valentías y miserias del hombre.

"Así son las novelas del fútbol: risas y llantos, penas y sobresaltos. González corrió con los brazos en alto a saludar la memoria de su padre. Llevaba lágrimas en los ojos y sus compañeros lloraban con él. De esa pasta están hechos los goleadores. Fantasmas que salen de ninguna parte."

Osvaldo Soriano

lunes, 14 de julio de 2008

Puro Futbol



A pedido del público, se reúne en este volumen todos los cuentos relacionados con el fútbol escritos hasta ahora por Fontanarrosa e incluidos en sus libros ya publicados.Flechado por la pasión de multitudes desde siempre y para siempre, Fontanarrosa no sólo es capaz de quedarse en su habitación de hotel en una soleada tarde de París porque televisan un partido entre el Galatasaray y Feyenoord (además, amistoso), sino que practicó hasta hace muy poco tiempo el fútbol amateur en ligas barriales de su Rosario natal. Y, como rosarino, hizo su opción: entre leprosos y canallas, eligió a éstos como una instancia vital.


Pocos ignoran que es hincha de Rosario Central, pero esta devoción no le impide disfrutar con las artes futbolísticas de cualquier equipo de las exhiba, así fuere parándose ante un baldío donde los arcos están marcados por bolsos.De nada serviría toda esta formación si el excepcional oído, la imaginación y el humor desbordante del Negro; su captación de la jerga coloquial de los aficionados el instrumento; los argumentos vienen de un enriquecimiento de la realidad coloreada con la sátira y el pastiche, esto último a partir de los estereotipos de los periodistas deportivos.Desde los cuentos primeros, incluidos en Los trenes matan a los autos, hasta los más recientes, de Una lección de vida, se traza una parábola de la que gozarán tanto los devotos de Hemingway como los seguidores de Víctor Hugo Morales; sin pasar por alto, eso sí, a quienes comulgan ante el altar de Aldo Pedro Poy.
de Roberto Fontanarrosa